lunes, 16 de agosto de 2010

Ideología vacacional adolescente

Son esos veranos repetitivos los que le llegan a saturar a uno. Siempre al mismo lugar, a la misma casa, ver a la misma gente… pero la cosa es empeorable cuando hay insectos de todo tipo por doquier, cuando la palabra “tecnología” es tan poco frecuente y cuando te hayas en un lugar en donde solo hay playa. La playa no me gusta, no después de 12 años viviendo en Mallorca; y no, yendo con mis padres o con mi hermano “Stop”. Yo, esperanzado con echarle valor al asunto, convencido por atreverme a conocer a alguien nuevo, ¡cualquier persona de mi edad!, lo tengo bastante complicado. Si mis padres solo van a la playa, y a la playa yo no voy, ¿¡entonces cómo hago!? Que ya está bien que no se decidan por ir más allá de este pueblucho. Siempre rodeado de pueblos… ¡qué soy de ciudad! Y encima apoyas a hacer cosas distintas y “locas” y tus palabras pasan a mejor vida, sin ni siquiera ser una legítima posibilidad. Por no hablar del insoportable calor, del ambiente “vago” que le entra a uno en el sur, que hace que se entre en un estado latente en el que resulta difícil levantarte antes de la una del mediodía. ¿Y qué pasa con estudiar para recuperar Historia? ¡No me sale! ¡No puedo! Resulta tan… ¡imposible ponerse a estudiar aquí! Eso sí, lo único útil y de provecho que he hecho hasta ahora ha sido ir al gimnasio. Aunque la verdad que ya empiezo a saltarme algún que otro día. Pero si al final me sirve para seguir continuando haciendo deporte en mi verdadera casa, cuando vuelva, a partir de ahora, habrá merecido la pena. Más aun pensando que mi Educación Física en la escuela ha finalizado para siempre.

Al menos todo esto me servirá para que el próximo año pueda decir “¡¡¡Ni loco vuelvo a ir a Cádiz con vosotros!!!” cuando de una vez ya tengo mis 18 años. Sí, que en tres meses ya seré mayor de edad. Podré hacer cosas sin el consentimiento de mis padres, romper forzadamente la cadena a la que me tienen sujetos, hacer cosas locas, ¡y vivir un poquito más la vida! Sí, por supuesto que también me servirá para decirles “Me voy a Cazorla” en vez de “¿Puedo ir a Cazorla?”. Vaya pedazo de oportunidad que me han hecho perder… aunque ya van dos. Entonces si vuelvo a ir a Cádiz no será con mis padres, sería con amigos, que conozco a unas cuantas personas que estarían locas por ir a Cádiz, y a otros muchos que ansío ver YA. Y ya que hablo de “conozco, conozco…”, también conozco a uno, alguien grande, más de lo que pude imaginar, que dice que nos invitará a “Marina Dor, ciudad de vacaciones”. ¿Por qué no? Para todo eso y más ya estaré en mi fase de “me voy con mis ahorros sin pedir permiso”. Y si a esa “ensalada” le echamos, para terminar, un poquito de “conocer Salamanca, y a mis futuros amigos” creo que saldrá algo bastante apetitoso. Para mi desgracia no puedo vivir con la mente en otra ciudad, con la mente en Motril. Esa gente es muy importante para mí, y seguirá siéndolo, pero por mi bien y por mi futura felicidad, tengo que encontrar nuevas amistades, tan o incluso más importantes, de ser posible, como todos y cada uno de ellos. Pero no descansaré hasta volver a ver a estos últimos muy pronto. Creo que con la nueva etapa que voy a empezar, podré hacer esto y mucho más; porque pienso llegar lejos, muy lejos.

Como siempre ha sido, y siempre será para todos, durante el transcurso de nuestra vida perderemos y se alejaran cosas muy importantes para nosotros. Amigos, amores, lugares, infinidad de cosas… Pero debemos aprender a continuar nuestra vida sin estos, al fin y al cabo, nada en esta vida dura para siempre, por eso tenemos que aprovechar lo que actualmente tenemos, exprimir ese jugo al máximo, porque lo más probable es que en un futuro, quizás no muy lejano, ya no lo tengamos, y será demasiado tarde para darnos cuenta de lo importante que era eso para nosotros. Este párrafo ya me está recordando demasiado a aquel vloger que vi…

Abrir las cerradas ventanas, romper las cadenas, extender las alas mojadas, y echar a volar. Volar hacia la libertad. Dibujar tu camino y llegar a tu destino. El que será tuyo y de nadie más.

Ahora es cuando puedo ver ventajas entre todas las desventajas que encontraba en ser mayor de edad. Pero aun así, no creo que se consiga libertad plena con los padres por ser tan solo mayor de edad. Ahora tengo que comprobar como acabarán estas absurdas vacaciones, que de ello dependerán las del próximo año. Y tener carné no quiere decir que puedas viajar adónde quieras, recuerda que para ello necesitarás un coche. Y no creo que hasta mucho muchísimo tiempo yo vaya a tener uno, así que aplazaré lo del carné. Además que no quiero atropellar a nadie en el intento de sacarlo, que con mis dieciocho ya sí que me podrán meter en la cárcel. Pero llegaré muy muy lejos, eso sí, en bus.

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