jueves, 16 de diciembre de 2010

Atracción-Repulsión



Los días pasan y pasan, y yo sigo aún sin encontrar una explicación lógica. Sin darme respuestas o razonamientos que me alivien, que me sacien. Sentirme atraído por imposibles es una maldición que me ronda desde lo que yo recuerdo, desde que conozco el mundo tal como es, no es nada nuevo. Pero esta vez es un caso especial, un caso aparte, es diferente. Y espero que también termine diferente...

Desde el primer día de clase en que le vi sentí un gran interés por su persona. Desde un primer momento me envolvió su atmósfera de misterio, e incluso ya hacía mis propias convicciones de como sería. Me pareció una persona seria, madura, con un aspecto duro; ese tipo de personas que te sueltan una mala contestación a la primera de cambio. Me recordaba un poco a mí. A partir de ese momento comencé a desvariar, y buceé por infinitos pensamientos que no parecían tener fin.

Eso fue más que un "dejarse llevar por las apariencias", de eso estoy completamente seguro; podría decir incluso que me dedicaba a filosofar sobre él, sobre como sería y como no sería. Originé un gran ecosistema de sueños, pensamientos y teorías. Que si en realidad él estaba deseando que alguien se le acercase... Que, aunque a simple vista no lo pareciera, era una bellísima y gran persona ala que, al igual que yo, se le hace demasiado difícil mostrar los sentimientos, ser tal como es... Que si, convencido estaba de que, aunque siempre estuviera serio, en realidad poseía una sonrisa oculta, resplandeciente y angelical...

En eso estaba en lo cierto: su sonrisa me deslumbra más y cada vez más, cuando la acompaña con un encantador saludo por las mañanas, entre pasillos. ¡Un sin fin de barbaridades, y probablemente alguna que otra certeza, que parecían no acabar nunca! Lo cierto es que me atraía, o me atrae, o no estoy aún del todo seguro, y no sé si lo estaré. Me atraía físicamente y... ¿filosóficamente? ATRACCIÓN. Lo cierto es que me entró por los ojos, solo le he llegado a conocerle lo poco que hemos hablado por la red, aún no tengo el placer de conocerlo en persona o de haberle dicho más de tres palabras.

¡Menuda tontería e inmadurez para una persona supuestamente adulta que ya es mayor de edad! ¿A dónde iría a parar? ¿Es qué no he tenido ya suficiente con mis pasados dolorosos enamoramientos de heteros? Sí, creo que es suficiente; y sí, creo poseer una pequeña barrera, un escudo, que pueda evitarlo. Quizás se rompa y no lo soporte. Pero no por ello pienso que lo mejor sería perder la oportunidad de conocer a una persona capaz de iluminar mis días con una sonrisa.


Pero... no todo es tan fácil como quisiera que fuese. REPULSIÓN. Si no tuviera cuidado podría acabar enamorándome. Podría de alguna manera acabar rechazándome. ¿Qué le digo?, ¿qué tema saco? Siempre me acerco yo. ¿Resulta que el es tan tímido, o incluso más que yo? ¿Por qué no puedo mirarle directamente a la cara? ¿Por qué posponer tanto las cosas? ¿Por qué no salen las palabras solas? ¿Pensará mal? ¿Cometeré un error...? ¿Lo hago o no lo hago? ¿Realmente vale la pena? ¿Será un trago amargo? ¿Por qué no intentarlo?

Con tanto ajetreo, los días pasan y, al final, voy a perder el tren; perder la posibilidad de conocer a una persona maravillosa. La posibilidad de que ría conmigo, la posibilidad de que se aburra conmigo, la posibilidad de que me odie... y en el caso de que continué pillado y sin hacer nada, la más dolorosa, la posibilidad de resultar completamente indiferente.
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Es tiempo de coger el término "atracción" y ponerse a filosofar. La atracción se puede ver de múltiples maneras. Lo mismo ocurre con el de "repulsión"... Las palabras no son lo que parecen a simple vista.

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