jueves, 5 de mayo de 2011

Pablo Neruda VS Alfredo Cuervo Barrero

❝Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da,
también nos lo quita.❞



Según tengo entendido, el poema pertenece a un tal Alfredo Cuervo Barrero... o, al menos, esa es la conclusión que he sacado tras haber googleado y leído infinidad de opiniones y discusiones en Internet. Aún así, resulta difícil de creer tras haberlo escuchado de una compañera en clase, que estaba exponiendo a Pablo Neruda, y que el profesor de Lengua y Literatura no dijera nada.

Sea como sea: precioso.


La VERDAD es tan relativa... Sólo es cierto lo que se cree, y no lo que se es.

domingo, 3 de abril de 2011

Sobredosis de sentimientos

Me invade, me abruma, me hace sentir la espesura de la negrura. El dolor que quema, que te apaga, que te hace sentir que el mundo se acaba. La vida, la muerte, todo eso que se siente. Sentimientos de decadencia, de absolutísima inocencia.

Tesoro oculto, candado irrompible, abrazo que ni toca ni roza. Caminos del subsuelo, miles de ríos de lava ardiente; tenedores que alisan la risa y te parten la suerte. Ojos que lloran con un corazón con roto mecanismo, un desamor interno que en continuo desaliento mantiene. Sueños y falta de ensueño, sentimientos que perforan los diamantes de amapola. Escudos que descuartizan la realidad y la dulce mentira. Pesadillas ínfimas, realidad que no comprendo y ¡tales sentimientos! ¡Amargura que me tortura y satura de infugaces sentimientos!

Realidad irreal, y sueños medio pecadores. Tonterías contenidas, y una tristeza suprema, que en una imposible descripción se halla. Un abrazo... un solo abrazo... que me explotaría en mil pedazos, me haría tocar el cielo y experimentar una placentera y compartida fuga de sentimientos.

¡Ay, vida tonta! ¡Ay, propia auto-tortura! Razones invertidas, lógica corrompida y tales tajantes e incoherentes situaciones. Una lágrima que grita, crece y se apoca donde uno se mece. Miles de maravillas que arremeten contra el juicio presente. Tazas de té vacías cansadas de esperar; un corazón roto, y una vajilla de cristal. Aire, mirada, pelo, tela, chasquidos y nubla magia en el sentir; paredes ensangrentadas por el endiablado dulce del pastel. Asesinato de mi equilibrio interior, y despiadado guardaespaldas ignorante sin compasión.

Burbujas que no flotan... velas que se apagan... y sangre que no termina por llegar. Venas, cielo, suelo y un estallido de un fuerte despertar. Paz calmada, guerra no empezada y testimonios de palabra, descienden del abismo, de un duelo infinito de perforadores sacrificios. Un dolor tan aciago... y cuan pena insoportable; tal desesperación... calma de desenfrenada tentación... que no funciona pero entretiene. No funciona, y se muere.

Abrazarte yo quisiera, ¿pero y si de las consecuencias me arrepintiera?

sábado, 19 de marzo de 2011

Aunque tú no lo sepas


Si te dijera que te quiero, ¿qué me responderías?


Quiero sincerarme en el silencio, explicar todo esto que yo siento. Nada es seguro, eso es lo más cierto. Herido y enredado entre mil telas e hilos, ¿qué puede esperarse de mí que ya no creo? Agonía, angustia y avaricia; considerarse un grandísimo egoísta. Abandonar a la primera de cambio, sin siquiera plantearlo, aún menos intentarlo. Un amor prohibido, otro imposible, otro último de lo más dañino; todos ellos fueron simples complicados fallos, algo difusos, ya enterrados.

Un chico cobarde y con miedo fue caminando, oculto en delirantes y falsas fantasías de ensueño. Un corazón arrugado que grita de terror, una sonrisa congelada y falta de ilusión. Pero ojos azulados hacen soñar, mas pensando que es aún más posible esta nubla realidad. Posibles dados por imposible, y miedos que arañan en lo más profundo del alma, impidiendo la paz. Profundidades tempestuosas me hacen derribar, y sentirme desplazado tras un muro de cristal.

Lo posible es imposible cuando nos ponemos a exigir, un mundo prefabricado y sencillo de vivir. Pero la verdad es que nada se puede conseguir, pensando y sólo soñando sin saberlo demostrar. Que aunque incrustado te tenga en lo más hondo del corazón, sin palabras, sin sentimientos ni esperanza, cierro el camino de esa posible felicidad.

Lo repetiré las veces que haga falta, te lo digo y lo vuelvo a repetir: cariñosos deseos dispuestos a compartir, escudados tras un fría barrera de inquebrantable material. Un corazón confuso, y dos partes bien diferenciadas, llora en el amargo silencio de una permitida imposibilidad. Miedos, fallos, recuerdos y demasiadas tonterías; dolores, penas, tristezas y aterradoras pesadillas; siguen torturándome, y paralizando encerradas emociones, y asaltando en mi cabeza innumerables dudas y cuestiones. ¿De qué manera decir lo que nunca supe decir? ¿Estrechar fuertes lazos de una falsa realidad? ¿Arrojarse hacia un vacío infinito de dudosa utilidad?

¡Acállese esta voz interior que me hace desesperar!, y entiéndaseme lo que siento sin llegarlo a revelar. Sonrisas, caricias y dulce mirar; ¿debiera, quizás, arriesgarme y prepararme a sollozar? La cuenta atrás ha comenzado, y a la recolección de valor tiempo le ha faltado.

Sencillo es pensarlo, difícil es llevarlo a cabo... Ante lo posible cabe el miedo, la duda y el desagrado.

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Gracias a TODOS por las ¡1.000 visitas!

sábado, 26 de febrero de 2011

Escritos escolares

Los métodos "ilícitos" serán mis aliados en un futuro cercano. Eso, y que no entiendo por qué las cosas tienen que ser como son.

Cuanto más pienso, siento que no entiendo lo que pienso; pero que tampoco entiendo lo que pienso que siento.

Ahora bebes en Londres... y salpicas allí mismo.*


Un día, seres extraordinarios habitaban en una cueva. Cuan oscura melancolía empañaban sus negros ojos que nunca luz antes habían visto. Termómetros tempestuosos, medían sus perdidas y elocuentes miradas; ¡mas nunca, incesablemente, estarían ni cercanamente seguros de lo que la feliz verdad estaría tramando fuera de sí!

Entiéndaseme, pues, que las palabras no organizadas, y mucho menos pensadas, pueden abrir una gran ventana de fuertes emociones hacia un mundo de infinitas posibilidades. Sin embargo, si mirase enfrente suya, quizá pudiera sentir y experimentarlo...

Cosa que dice, buscásele un amor, que hiciera fuerte y valiente, y arrebatiera en el corazón. Díjole, por segunda vez: querer sentir la pasión, experimentar su grácil sonrisa, escuchar su dulce voz; poseer en fuego el pecho, y respirar el uno por los dos. Entre tanto, su ferviente mirar, agitaba el pasado, el presente colapsaba y el futuro arrebataba. Mas cercanía insana, respiración entrecortada, su esencia que incendiaba, que desatado encierra, flotando, en una pompa de jabón.

Aclarole con estas palabras: "Sueños que no quiero, ilusiones que se apagan, extraño corazón herido, más daño que no quiero le hagan; infinitas sonrisas y dicha desmesurada".

jueves, 10 de febrero de 2011

La verdadera distracción personificada

Quien piense que es despistado es que no me conoce o no ha escuchado una historia siquiera un poco parecida…
Todo estaba yendo sobre ruedas, ¿qué podría salir mal? Tenía ya prácticamente todo preparado, y sólo faltaban unas pocas horas para lo que habíamos planeado durante tanto…
Esta vez estaba empeñado en conseguirlo, a pesar de todas las trabas que me pusiesen; porque parecía imposible que me volviera a suceder de nuevo. Ya fue algo ciertamente desconcertante y, créeme, verdaderamente indignante, que justamente en el día de la firma de discos de mi artista favorito, Dani Martín, tuviésemos que acudir, ¡un domingo!, al colegio, para el tan “especial” Día de la Familia. Tuve que aceptarlo, resignarme.
Lo que ya no estaba dispuesto a aceptar era que, después de haber comprado, especialmente para esta ocasión, el álbum de Pablo Alborán, de nuevo me volviera a quedar sin firma de discos. ¿Pero qué endemoniada y cruel conspiración existía en nuestro colegio? ¿Cómo era posible qué, ese mismo día, tuviéramos que ir OBLIGATORIAMENTE al colegio? ¡Y encima en horario extraescolar! Me negué: me haría pasar por enfermo. Bueno, se lo diría mi prima.
Ese día, ya en sí fue realmente complicado. No me dio tiempo a acabar los ¡10 comentarios de textos! el día anterior, hice una birria, de nuevo lo había dejado para el último día y, para colmo, tampoco conseguí centrarme con la tarea; como consecuencia, fui a clase con Literatura a medias e, inevitablemente, sin Mates ni Inglés tampoco. ¡Además se me había olvidado Latín en casa! Sin embargo, superé todo aquello medianamente con éxito.
Al llegar al fin a casa me puse a jugar a la Wii, ¿por qué no? Ya me conectaría luego más tarde para asegurarme de la hora por Messenger. Total, hasta las 17:00 o por ahí tendría tiempo de sobra… Me llega un mensaje al móvil. Sería Bea para recordarme la hora o para que me conectara, pensé. Lo leí. ¡Horror! ¿¡Cómo qué el bus ya se iba!? ¡Pero, pero, pero…! La llamé. La firma de discos era a las 17:00, pero el bus salía a las 15:30. Después de volverme loquísimo (aún más de lo que estoy) y de hablar un rato con Bea, pensamos que lo que podría hacer sería coger el próximo bus, que por cierto me dejaría en el quinto pimiento, con lo cual me obligaría a ir preguntando a todo el mundo como llegar a El Corte Inglés de la ciudad por la que yo no sé moverme.
A partir de ese momento me líe. Me hice un lío tremendo, por lo que me conecté al Messenger para que alguien me pudiera aclarar cómo llegar a Salamanca, a qué hora y demás cuestiones. ¿Qué pare en el Pato Rojo dices? ¡Pero si en el bus de las 4 y media no llegaría al evento! ¿¡Que-qué!? ¿Qué tengo que coger el bus de las 4? ¡Pero si faltan 10 minutos!
Puro nervio.
Con la máxima velocidad que me fue posible terminé de prepararme y de coger las cosas, y apresuradamente salí disparado de casa. Corrí y corrí. No recuerdo haber corrido tanto desde que daba Educación Física en 1º de Bachillerato. Llegaría al bus, pero con el tiempo muy justito.
Estaba a más de la mitad del camino cuando me dio por repasar mentalmente si había cogido todo. Sólo me hubiera faltado que me hubiese dejado el CD en casa… Menos mal que lo ten… la cartera. ¡La cartera! ¡¡¡El dinero del bus!!! No me lo podía creer… ¿Y ahora qué podía hacer? Velozmente me apresuré a casa de Rebeca, si estuviera en casa podría prestarme el dinero. Al llegar a la puerta de su casa estaba Virginia, le pregunté si sabía si Rebeca estaba en casa. No, no estaba. Entonces no se me ocurrió otra mejor cosa que contarla un mini resumen de lo que me había ocurrido y preguntarla si tenía dinero para prestarme, cosa que sólo la conozco de vista. No, no tenía. Me fui. Iba a explotar. No uno, ¡había perdido DOS autobuses!
¿Y ahora qué podría hacer? No vivía nadie suficientemente cerca, ¡ya no me daría tiempo! Pensé en la posibilidad de ir en taxi. Fui a casa de Pedro para preguntarle cuánto costaría ir en taxi, pero no estaba, ya se había ido a la charla de la escritora que teníamos en el colegio. Seguí caminando y me topé con Héctor, y se lo pregunté. No, no estaba dispuesto a pagar 20€ para ir a Salamanca.
Game Over. Me rendí. Iría al colegio.
De camino al colegio hablé por teléfono con Bea y con mi madre, e intenté hablar con mi prima… —Menos mal que tengo un 20% de descuento en las facturas—. Cuando ya por fin me lo cogió mi prima, le dije que ya no le dijera al profesor que estaba enfermo. Demasiado tarde, ya se lo había dicho.
¡Qué cosa más horrible era aquello! Me sentí muy estúpido estar caminando hacia colegio con el disco de Pablo Alborán y una cámara de fotos en los bolsillos.
En definitiva, cuando entré al salón de actos, la charla había comenzado ya como hace 15 minutos, y todo el mundo se giró y me vio entrar. Cuando me senté estaba atacado de tanto andar y correr y, además, juraría que olía a sudor. Pero aquello sólo fue un pequeño palo, incomparable con el gran bate de hierro con el que me habían golpeado aquella tarde. Al final le dije a Manolo, el profesor, que me sentía mal, pero que me tomé una manzanilla y que, entonces, parecía que me encontraba un poco mejor; además le dije que esa charla realmente me interesaba, y como era muy importante acudir ese día…
Ahora yo me pregunto... ¿hasta qué punto puede llegar mis despistes y mi empanada mental? ¿Dejaré de mentir algún día? ¿Realmente me lo merezco?
¿Lo mejor de todo? Jamás olvidaré este día, ni para bien ni para mal; incluso ha tenido su lado divertido. No obstante, lo mejor de todo ha sido, sin lugar a duda, los dos vasos de Nesquik que me tomé para merendar en el colegio. Después de tanto correr de un lado para otro estaba muerto de sed.
Ha sido un día completamente paranormal.
Me sentía el protagonista de una tragicomedia.